El colesterol y su manejo, ¿Ejercicio, dieta o medicación?

Por Santiago Cortesi, Médico Periodista

Ya es evidente la caída del número de infartos en el mundo desarrollado. Los estudios iniciales apuntan a los métodos preventivos. El control estricto de los niveles de colesterol es el principal. Cuál es la mejor forma de hacerlo. Evaluación de los beneficios de cada uno.
Se ha visto desde fines del siglo XX una dramática disminución de los casos de infartos en diferentes países desarrollados (Estados Unidos, Finlandia, Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido). El análisis de los resultados de dichos estudios está arrojando evidencias sobre la enorme importancia que juega el control de los factores que predisponen al desarrollo de esta enfermedad (denominados factores de riesgo), en particular el nivel de colesterol en sangre.

En términos generales, los altos niveles de colesterol sanguíneo aumentan las posibilidades de padecer enfermedades coronarias, producidas estas por la formación de placas de ateroma (placas que se forman en las paredes de los vasos sanguíneos con contenido de colesterol). La combinación con otros factores de riesgo aumenta mucho estas eventualidades, siendo los agentes mas influyentes:

-El tabaquismo
-La hipertensión ( mayor de 140/90 mmHg )
-Historia familiar de enfermedades coronarias (episodio de infarto de miocardio en padre o hermano antes de los 55 años o en made o hermana antes de los 65 años)
-Edad (hombres más de 45 años; mujeres más de 55 años)
-Diabetes
-Obesidad

Es bueno saber que el colesterol LDL y los triglicéridos son los no todos los tipos de grasas en sangre aumentan las posibilidades de padecer un infarto, siendo los principales implicados colesterol LDL y junto con los triglicéridos, dejando de lado el colesterol HDL, que se considera protector. Las formas en las que se pueden controlar dependen del nivel de los mismos y la coexistencia con otros factores de riesgo.
Las grasas sanguíneas pueden ser perjudiciales (LDL y triglicéridos) o protectoras (HDL). Las estrategias para controlarlos comienzan con cambios en el estilo de vida, pero puede ser necesario recurrir a drogas antilipídicas. Existen clasificaciones que evalúan muchos factores predisponentes adicionales (por ej. infartos anteriores, niveles de colesterol muy altos) para guiar a los médicos a elegir el tratamiento adecuado a cada paciente.

Modificaciones en el estilo de vida

Los cambios en los hábitos son sustentados por tres pilares
1. Dieta: Limitar la cantidad de grasa saturada que se ingiere, comer la cantidad necesaria de calorías para mantener el peso adecuado, aumentar las fibras insolubles, y adicionar comidas con ciertas propiedades para bajar el colesterol
2. Manejo del peso corporal: bajar de peso si existe sobrepeso, ya que puede disminuir los niveles de LDL. Es especialmente importante cuando hay otros factores de riesgo, tales como triglicéridos aumentados, bajos niveles de HDL, o sobrepeso con circunferencia de cintura amplia.
3. Actividad física: es recomendada en todos los casos, para incrementar el colesterol HDL, y disminuir el LDL junto con triglicéridos.

Medicaciones Antilipídicas

Se clasifican en grupos en base a su estructura química y a sus efectos terapéuticos. No es realmente importante mencionarlas a todas, pero si saber que hay algunas que bajan el colesterol LDL o los triglicéridos, y otras que aumentan el HDL. Varían en su efectividad, sus efectos adversos, su seguridad, y su potencial para poder asociarse a otras drogas, ya que algunas veces se usan en forma combinada para producir más de un efecto.
Antes de culminar, cabe destacar que el tomar medicaciones y cambiar el estilo de vida no implica que se descuide el control de otros factores de riesgo, ya que la combinación de los mismos puede ser más perjudicial que uno en particular como predisponerte a un infarto cardíaco. Se deben tener presente que estos tratamientos no curan la enfermedad, y por lo tanto se deben mantener si su médico lo indica.

Otros Artículos