La epidemia no transmisible más grande del mundo

Por Dana Chiérico

La obesidad es hoy en Argentina una gran preocupación. Según datos de la OMS, un 40% de la población sufre esta enfermedad, y la definen como epidemia.

Cabe destacar que como menciona la OMS (Organización Mundial de la Salud), la obesidad no es transmisible, y sin embargo, en la actualidad es la segunda causa de muerte evitable después del tabaquismo.

Hace poco tiempo atrás se pensaba que la obesidad estaba ajena a la Argentina, más bien, era un problema de Estados Unidos. Pero desde que el capitalismo y las multinacionales han ganado terreno, esta enfermedad se ha vuelto más y más común.

La comida chatarra, y los lugares de comida rápida, no sólo son los favoritos de los chicos, sino que también, la salida más cómoda de los grandes. Es común que los empleados que deben cumplir un horario fijo acudan a estos lugares, porque comen rico y en el momento.

A esto se le suma el sedentarismo que los avances de la tecnología produjeron en las personas, horas y horas frente a la computadora, viendo televisión o jugando a los jueguitos. Salir a jugar al parque, o a correr, se van dejando de lado cada vez más, ya que mucha gente teme ser robada o que pase algo malo cuando sale de su casa.

El problema consiste en ingerir mayor cantidad de calorías que las que el cuerpo gasta, y realizar poca actividad física sin llegar a consumir todas las calorías que ingresaron al organismo.
Dentro de los peores enemigos de la Obesidad pueden nombrarse las gaseosas, los chocolates, las hamburguesas y las papas fritas.

En las escuelas, los chicos tienen la posibilidad de comprarse lo que quieran en el kiosco. Si bien hay barras de cereal y algún que otro yogurt, siempre caen en las golosinas y las comidas hipercalóricas, porque claro, es lo que más les gusta y son más económicas.

Hoy el 20% de los niños de entre 6 y 13 años, tienen sobrepeso, esto aumenta el riesgo de padecer obesidad debido al mal hábito alimenticio que se les genera desde chicos, a la falta de nutrientes y el desborde de calorías. Peor aún, es el sentimiento de inferioridad, y todos los complejos que pueden generarse a partir de las cargadas de sus compañeros, o simplemente, de mirarse al espejo.
Debe tenerse en cuenta que si los padres de un niño son obesos, éste tiene un riesgo de sufrir obesidad 10 veces mayor que lo normal.

La obesidad es la agravante de muchas enfermedades, entre ellas, asma, cáncer de ovarios, diabetes, hipertensión, demencia, y cálculos renales, también, aumenta de forma considerable el riesgo de sufrir un Infarto. Puede ser causada por factores de herencia genética, un fallo en el comportamiento del sistema nervioso, endocrino y metabólico; y el tipo o estilo de vida que se lleve.

Además, si bien esta es una enfermedad que trae aparejados muchos problemas de salud, las prepagas y obras sociales no brindan cobertura para la misma ya que consideran que es meramente estético. Entonces, al momento de ser internada una persona que sufre de obesidad no cuenta con ningún beneficio ni descuentos en los medicamentos para tratar su problema.

La única forma de combatir esta epidemia es recapacitando sobre los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo. Hay que seleccionar bien lo que se va a comer, y dentro de lo posible, respetar las seis comidas diarias que se recomiendan – Desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde, merienda, cena -, ingerir 2 litros de agua (ya sea en mate, sopa, te, etc.) por día y realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria.

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